Cerveza Vericcio, la birra del gatito

En Santiago Centro, se está cocinando uno de los emprendimientos cerveceros con más auge de los últimos años. Uno que se ha atrevido a experimentar con ají “cacho de cabra”, jengibre, cardamomo y más recientemente, rica rica. Hablamos de Cervecería Vericcio, medalla de oro con su Oatmeal Stout en el World Beer Awards 2019. Tuvimos la oportunidad de conversar con Verónica Carrasco, la mujer que lidera este proyecto. Te invitamos a sumergirte en el mundo de la cerveza y degustar esta nueva HISTORIA CON SABOR.

Verónica Carrasco es ingeniera en alimentos. Es mamá y maestra cervecera de Vericcio, la birra del gatito. Es una mujer emprendedora que ha sabido salir adelante con esfuerzo y perseverancia. Como equipo de Mango Merkén vimos en ella un relato inspirador, digno de contar, así es que fuimos hasta su taller para conocer más detalles de su vida y de su proyecto.

Foto por Mango Merkén

El “bichito” de la elaboración de cerveza como dice ella, le “picó” estando en la universidad. Por su carrera, ingeniería en alimentos, le tocó ver temas con cereales, fermentación, microbiología. “Debo haber estado en tercero o cuarto de la U y me puse a investigar harto sobre mini cervecerías e hice algunos cursos. El 2012, cuando egresé, me compré un kit cervecero casero de 30 litros. Me puse a leer y compré recetas listas para familiarizarme con el proceso, y ahí estuve experimentando hasta probar con recetas propias. Mis primeros jueces fueron mis amigos”, cuenta Verónica mientras da inicio a una de las cocciones.

Foto por Mango Merkén

Todo era bien amateur hasta ese momento, trabajó tres-cuatro años en diferentes partes, tratando de generar lo suficiente para poder sacar el negocio adelante. Un gran impulso fue cuando con un amigo, con algo que pretendía ser una Scottish, terminaron elaborando una Brown Ale que ganó una copa de cerveceros caseros. “Estábamos súper emocionados, después no paramos más de cocinar. Quedamos con la emoción que genera hacer bien las cosas”, recuerda preparando la molienda para llevarla a la olla. 

Foto por Mango Merkén

Cuando tuvo a su hija, aprovechó la época del postnatal para seguir cocinando. La vuelta a la rutina no fue nada fácil, con dos trabajos de medio tiempo para generar ingresos, más el proyecto cervecero. “Uno era de mi carrera y el otro nada que ver. Dejé uno, pero igual trabajaba en la mañana, llegaba en la tarde, estaba con mi hija un rato, después me iba a cocinar u otras cosas con la chela. Al final del día estaba agotada, quería llorar, estaba estresada, no me daba el tiempo, estaba cansada, más encima mamá de una niña de seis meses”, recuerda emocionada. 

Con el tiempo fue haciendo series de 50 litros, buscando siempre mejorarlos y que llegaran de la mejor manera al cliente. 

Eso fue en noviembre de 2015. Ahora está cumpliendo cinco años y no se arrepiente del proceso, todo fue enseñanza. 

A su hija le tocó llevarla por todos lados, igual era una pega que se lo permitía, pero prácticamente fue como tener dos hijos a la vez. Los dos necesitaban toda su atención. Específicamente con la cervecería, le pasaba que tres veces al año lloraba una semana entera porque estaba a punto de tirar la toalla. Que no resultaba, que si postulaba a un proyecto no salía, que tenía que cambiar de lugar el taller.

“Traté de tener el mismo pensamiento que tuve la primera semana que fui mamá. Un día que no podía ni ir al baño porque la bebé lloraba, dije: es un proceso que decidí, lo voy a disfrutar con lo bueno y lo malo. Si queda la embarrada, una multa, lo que sea que tenga que ser, es parte de”, comenta mientras observa los fermentadores llenos de cerveza. 

Foto por Mango Merkén

Desde que tuvo ese pensamiento, todo fue más llevadero. Ese cambio de switch le permitió que las cosas empezasen a ir bien muy rápido. 

LA BIRRA DEL GATITO

Es difícil encontrar originalidad en el nombre y diseño de una marca. Más aún en cervecería, con todo el boom que venimos viviendo la última década. En eso, un amigo que era diseñador le hizo una etiqueta rápida con la foto de sus gatas. Además, como una talla entre amigos, todos se llamaban con terminaciones “iccio”: Panchiccio, Vericcio, Francisccio. “Es una tontera tan fome. Es por Petaccia, el de la tele. Cuando uno de mis amigos se iba a carretear, se iba a juntar con una niña haciéndose el lindo, le decíamos andas Petaccia”, cuenta riéndose. 

Se le ocurrió ocupar ese recurso, nadie lo iba a copiar. Como Vericcio podía ser un nombre difícil de recordar, decidió usar el eslogan “la birra del gatito” y muchos la conocen por eso.

En 2016, Verónica se propuso ampliar la producción. En un principio solo vendía botellas, pero luego de una exitosa alianza con un restorán vegano en Bellavista, le pidieron formato schop y ya necesitaría 50 litros constantes para venderles. Ahí fue cuando tomó la decisión de agrandar el negocio y mudarse al taller donde nos recibe, en Santiago Centro.

Foto por Mango Merkén

Cervecería Vericcio cuenta con una línea de cervezas fijas, entre ellas: Amber Ale, Oatmeal Stout, que fueron sus primeras recetas, Red IPA, Session IPA, una cerveza ahumada con ají cacho de cabra y otra elaborada con jengibre y cardamomo. Aparte, está la línea de experimentales y colaborativas, que van surgiendo dependiendo de lo que salga en el momento. 

MEDALLA DE ORO EN EL WORLD BEER AWARDS 2019

El año pasado, la cervecería y en específico, su Oatmeal Stout, fue galardonada como la mejor del mundo en su categoría, en el World Beer Awards celebrado en Londres, Inglaterra

Christoph Flaskamp, uno de los directores de la Asociación de Cerveceros Independientes y socio de Cerveza Tübinger, recogió muestras de distintas cervecerías para presentarlas en las semifinales del certamen que por primera vez llegaban a Chile. Los ganadores de esa etapa clasificaban a la final en Londres. “En un principio iba a mandar la Red IPA, pero si ganaba, no iba a llegar lo suficientemente fresca a la etapa siguiente, así es que me decidí por la Oatmeal Stout”, cuenta dándonos a probar la cerveza que ganó el premio.

Foto por Mango Merkén

Salió elegida como la mejor en Chile y viajó a Inglaterra. “Cuando nombraron mi premio no cachaba, el milisegundo donde no sabes si escuchaste bien o no, no quería hacer el ridículo. De verdad había ganado, fui toda temblorosa, me pasaron el diploma y me sacaron una cuña. Lo único que atiné a decir fue: I don’t know”, dice riendo mientras camina a revolver la cocción. 

Cuando llegó a Chile, todos querían la cerveza. Fue un crecimiento explosivo y exigente a la vez. 

“Es como un arma de doble filo. Porque a la larga, casi que tienes que cumplir con una expectativa, lo que es difícil a nivel artesanal porque hay varios factores que no puedo controlar, como disponibilidad de insumos y algunos procesos que no los tengo automáticos”.

COMUNIDAD DE MUJERES CERVECERAS

Verónica, reconoce que directamente no ha sufrido de una discriminación sistemática en el rubro por ser mujer. Sí recuerda un episodio donde la desplazaban por una supuesta incapacidad de cargar peso. “Postulé a ofertas de ayudante en cervecería y en dos ocasiones me contestaron que necesitaban hombres porque necesitaban que cargara peso. En una no pesqué y en otra respondí. En mi currículum sale que soy cervecera casera, los litros que hago. Cuando voy a comprar los sacos de insumos nadie me los sube al auto”, dice entre risas.

Esa misma alegría y seguridad que transmite, la volcó a la fundación de un grupo de mujeres cerveceras. Junto con otras representantes del rubro, dieron inicio a lo que se denominó “Comunidad de Mujeres Cerveceras Chile”. Replicando el ejemplo argentino y de otros países vecinos, esta comunidad nace por la necesidad de crear un espacio donde las mujeres se sientan seguras de preguntar, debatir y aprender sobre cerveza, desmarcándose de la presencia habitual de hombres y mostrar que son igualmente capaces

Como comunidad ya han tenido dos lanzamientos oficiales. El primero fue “Nunca más sin nosotras”, una cerveza estilo Witbier que buscaba resaltar la importancia histórica de las mujeres en su elaboración. Recientemente, estrenaron “Nos fuimos a negro, pero con esta salimos”, una Black IPA inspirada en los oscuros momentos que estamos atravesando tanto a nivel de industria cervecera artesanal y como país, pero siempre empuñando una birra y tratando de salir adelante.

Foto por Mango Merkén

ALIANZA GATO ANDINO Y COLABORATIVA CON CERVECERÍA BARUT

Dentro de las novedades que podemos encontrar hoy en Cervecería Vericcio, es una Blonde Ale elaborada con una hierba medicinal del altiplano norteño, la famosa rica rica. Esta cerveza, nace gracias a la inquietud de un cliente que pertenece a una ONG llamada “Alianza Gato Andino”, que busca la preservación de este felino en peligro de extinción. Se comunicaron con Verónica y pensaron una cerveza con la etiqueta del gato andino, además de incluir información relevante de la especie y de la organización que lo protege. La propuesta es más contextualizada aún con el uso de la rica rica, ya que se da en el hábitat propio del animal

“La idea es mantener la visibilidad de la ONG, hacer más cosas a futuro con otros felinos y barajar la posibilidad de que los ingresos de la cerveza vayan como donación a la organización, Trabajar una suerte de “línea consciente” desde la cervecería”.

Además, esta semana, en una colaborativa con Cervecería Barut, estrenarán un producto donde confluyen la acidez y el humo. Lichtenhainer, es un estilo de cerveza de carácter histórico que tuvimos la oportunidad de probar en la planta de Vericcio, y sin duda, dará que hablar entre la fanaticada cervecera por sus perfiles extravagantes y novedosos

Si te gusta la cerveza, te invitamos a seguir a @cervezavericcio y enterarte del lanzamiento oficial de esta birra.

Foto por Mango Merkén

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Texto por Lucas Avilés

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